5 poemas de amor (y desamor) de José Saramago

Hasta el fin del mundo

Ya es tiempo, Inés, el mundo acaba

En que el amor fue posible y urgente;

La promesa tallada en esa piedra,

O se cumple hoy, o todo miente.

 

Julieta a Romeo

Es tarde, amor, el viento se levanta,

La oscura madrugada va naciendo,

Sólo la noche fue nuestra claridad.

Ya no seré quien fui, lo que seremos

Contra el mundo ha de ser, que nos rechaza,

Culpados de inventar la libertad.

 

Romeo a Julieta

Me voy, amor, mas dejo aquí la vida,

Al calor de esta cama que abandono,

Arenas dispersas que fueron dunas.

Si la noche se hizo día, y con la luz

El negro alejamiento se interpone,

La sombra de la muerte nos reúna.

 

Aprendamos, amor

Aprendamos, amor, de estos montes

Que, tan lejos del mar, saben el modo

De bañar en el azul los horizontes.

 

Hagamos lo que es justo y razonable:

De deseos ocultos otras fuentes

Y bajemos al mar de nuestro lecho.

 

Intimidad

En el corazón de la mina más secreta,

En el interior del fruto más distante,

En la vibración de la nota más discreta,

En la caracola espiral y resonante,

 

En la capa más densa de pintura,

En la vena  que el cuerpo más nos sonde,

En la palabra que diga más blandura,

En la raíz que más baje, más esconda,

 

En el silencio más hondo de esta pausa,

Donde la vida se hizo eternidad,

Busco tu mano y descifro la causa

De querer y no creer, final, intimidad.

 

Estos poemas forman parte de “Poesía completa” de José Saramago, disponible aquí: http://amzn.to/2nhMbwn

 

El riesgo del amor

“¿Quieres ir conmigo a cenar… esta noche?”

La pregunta hizo que Carla se sonrojara y se pusiera muy nerviosa.

En su interior, el primer pensamiento fue: NO.

Quería correr, alejarse de él, aunque, en realidad, Ismael le gustaba mucho, y deseaba con todas sus fuerzas poder pasar tiempo a solas junto a él.

Carla observó fijamente a Ismael. Sus ojos color miel, su barba inmaculadamente arreglada, su hermoso cabello negro, salpicado por unas cuantas canas que lo hacían ver más interesante. Aunque no lo miró en ese momento, también pensó en su cuerpo, tan perfectamente formado. Y se sonrojó aún más.

Pero no podía decir que sí.

Todavía estaba afectada por su pasada relación amorosa. El divorcio se había completado dos años atrás, pero aún tenía miedo de amar, de enamorarse otra vez, de entablar una relación, de entregar su confianza. Su ex marido le había sido infiel en múltiples ocasiones, y eso había sido un golpe para su autoestima y para su estado mental.

“Para intentar sentirte segura, te estás cerrando al amor, Carla. Piensas que no resistirás sentir nuevamente esa clase de intimidad. Crees que es peligroso, que puedes ser herida.”

En ese momento, recordaba las palabras de su psicóloga. Pensaba en lo que le había dicho en sus sesiones, y en lo que le diría en ese momento.

“Esto es lo que pasa: Puedes esconderte para siempre del amor y sentirte “segura”, o arriesgarte y abrir tu corazón. Si lo abres, ciertamente hay una posibilidad de ser herida otra vez, no lo vamos a negar, pero también está la posibilidad de experimentar la felicidad. No se puede vivir una vida plena sin exponernos, sin arriesgarnos a ser lastimados.”

Carla respiró profundo. Ismael la miraba expectante, con una sonrisa seductora en los labios.

Su amistad había comenzado ocho meses atrás. Era obvio el interés que él mostraba en ella, como también lo era la resistencia de Carla a intentar una nueva relación. Carla le había contado su historia, así que Ismael iba despacio con ella. Salían con un grupo de amigos, y se veían en la iglesia, donde lo había conocido. En ocasiones, también la visitaba a su lugar de trabajo. ¿Pero una cena? ¿Una cita? ¿Solos?

“Fuimos creados para amar, no para sentirnos seguros. Carla, las heridas sanan. Tú estás sanando de la tuya. Has salido adelante. Pienso que es mejor una vida con un par de cicatrices por viejas heridas de amor, que una vida que no cree en darse una nueva oportunidad. Además… Ismael está demasiado bueno, si me permites decirlo.”

Carla sonrió al recordar. Le había llevado una foto a la doctora en una de las sesiones.

“Entonces… ¿qué dices?” preguntó otra vez Ismael algo ansioso.

Carla cerró los ojos. Al hacerlo, recordó el dolor que le provocó su ex esposo. Pero se dio cuenta de algo por primera vez: ya no dolía igual pensar en él. Lo que antes dolía como una herida mortal, ahora solo escocía un poco, como una herida que estaba cicatrizando.

Abrió los ojos. Sonrió.

“Arriésgate, Carla. Si no te va bien, yo estaré aquí para ayudarte a levantar otra vez, y entonces lo intentaremos una tercera vez, y todas las que sean necesarias.”

Asintió.

“Sí, Ismael. Sí quiero cenar contigo esta noche.”

Solo con pronunciar esas palabras pudo sentir un sin número de emociones en su cuerpo. No, no le hicieron sentir seguridad, ni certeza, ni tranquilidad… Pero sí júbilo, excitación, emoción, alegría… Esas pocas palabras le hicieron sentirse viva.

Y por poder sentir eso otra vez, estaba dispuesta a arriesgarse de nuevo.

“Te veo a las seis entonces,” le dijo Ismael alegremente, despidiéndose con un beso en la mejilla.

Fin.

 

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El amor es paciente

“Siempre humildes y amables, pacientes, tolerantes unos con otros en amor.” -Efesios 4:2 (NVI)

 

A nadie le gusta que la vida requiera paciencia. Sin embargo, cuanto más aprendas sobre el amor, mayor será tu capacidad de demostrar paciencia hacia los demás.

De hecho, la paciencia es uno de los atributos que mejor define el amor.

Cuando decides ser paciente, respondes en forma positiva frente a una situación negativa. Guardas la compostura en lugar de enojarte con facilidad. En vez de ser impaciente y exigente, el amor te ayuda a calmarte y comenzar a ser misericordioso con los que te rodean.

La paciencia trae una tranquilidad interior durante una tormenta exterior.

Es la decisión de controlar tus sentimientos en lugar de permitir que ellos te controlen, y usar el criterio en vez de devolver mal por mal.

“Tolerantes unos con otros en amor” debería transformarse en un lema que lleves todos los días y que apliques  todas las posibles discusiones con tu cónyuge.

 

Tomado de: El desafío del amor para cada día: Devocionales diarios para parejas.

Confundido

Mis rodillas empiezan a temblar,

cuando estás a mi alrededor,

mi mente se llena de inquietud,

mi corazón de temor.

¿Cuándo acabará esta incertidumbre?

¿Cuándo pudo empezar?

¿Cómo puedo escuchar mi mente,

sin darle a mi corazón un pesar?

Estoy muy confundido.

¿Qué puedo hacer por mí?

Ya no puedo pensar en nada,

que no seas tú.

¿Debería olvidarlo todo,

o el tiempo dejar pasar?

Ya no puedo pensar correctamente,

mi corazón controla mi pensar.

 

Poema tomado del libro: Una 2a ración de Sopa de Pollo para el Alma del Adolescente, disponible en este enlace.

 

 

Termina con mi monotonía

Parada en el balcón de su casa, Claudia observaba la lluvia caer. No apartaba la mirada. Ni siquiera se inmutó cuando su esposo la llamó.

“Amor, tu comida, se enfría.”

Claudia resopló. Estaba cansada de la rutina, de la misma comida, del mismo trabajo, los mismos días.

El aguacero parecía hablarle, pero no entendía qué le quería comunicar.

“Claudia…”

Su esposo estaba a su lado. Le apretó la mano.

Claudia sintió algo de paz.

No tenía dudas de que amaba a ese hombre, pero no amaba la vida monótona que estaba experimentando con él.

“Estoy cansada. Aburrida de lo mismo, cada día.”

Claudia pudo sentir cómo su esposo se puso tenso. Le soltó la mano. Pensó que sus palabras lo habían herido. Esa no era su intención, pero no sabía qué más hacer.

“¿Recuerdas el comienzo? ¿Nuestro noviazgo? ¿Los primeros años del matrimonio?” preguntó la mujer con melancolía.

Su esposo suspiró.

Él la entendía.

“Hacíamos cosas… diferentes. Como… ¿recuerdas aquella vez que bailamos toda la noche en la estación de gasolina?”

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Jorge rio con fuerza. Sacudió la cabeza.

“¿Cómo olvidar? Nos habíamos perdido en el camino. No pudimos llegar a la fiesta de mi trabajo. Cuando me detuve a llenar el tanque, sugeriste que tuviéramos la fiesta allí.”

Jorge le dio un codazo juguetón a su esposa.

“Creo que estabas borracha.”

“¡Oye!” replicó Claudia fingiendo estar ofendida. “No había bebido ni una gota de alcohol.”

Los dos permanecieron unos segundos en silencio, solo viendo la lluvia caer. Él le tomó la mano nuevamente.

El la entendía.

“Oh…”

Claudia sonrió al recordar.

De eso le hablaba la lluvia.

“¿Recuerdas mi cumpleaños, nuestro segundo año de casados? Habíamos decidido…”

“…tener un día de playa. Ese día llovía torrencialmente. Decidimos tenerlo de todas formas, bajo la lluvia.”

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Claudia lo miró divertida.

“Lo pasamos bien.”

“Lo pasamos bien” aceptó Jorge.

¿Y por qué ahora cada día que pasaba parecía tan igual al anterior? ¿Qué era lo que estaban perdiendo?

“Son los años. La costumbre. Las ocupaciones. Los niños” se respondió Claudia a sí misma en voz alta.

Jorge carraspeó la garganta y se movió un poco.

“No quiero ser de ese tipo de parejas” le dijo a su esposa.

Ella lo comprendió. Muy bien. Sus padres se habían divorciado a los 10 años de casados. Ninguno podía culpar al otro, porque nunca determinaron cuál de los dos se aburrió primero, ni cuál fue infiel primero. Por otro lado, los padres de Jorge aún estaban casados, un matrimonio de 40 años donde, los últimos 35, no habían sido más que compañeros de casa, ni siquiera amigos, y cada uno dormía en su propia habitación.

“Lo sé… Pero… honestamente… no sé… no sé qué podemos hacer” se lamentó ella.

Jorge apretó más fuerte la mano.

“¿Qué tal si comenzamos haciendo lo que ya funcionó una vez? Hagamos nuestra propia fiesta y bailemos sin música, bañémonos bajo el aguacero, creemos nuevas memorias.

Claudia sonrió.

“Sí…”

“¿Pues qué esperas?”

“¿A qué te refieres?” preguntó Claudia extrañada.

Su esposo ya estaba abriendo el portón del balcón.

“Ahora. Te invito a una pieza de baile bajo la lluvia.”

Los ojos de Jorge brillaban, traviesos, pícaros, llenos de ilusiones, como aquella noche en la fiesta imaginaria en la estación de gasolina, como aquel día en la playa bajo la lluvia…

“Jorge…”

“No tengo la fórmula secreta para reparar el daño que años de indiferencia y monotonía hicieron a nuestro matrimonio. Pero lo que sí podemos, es bailar bajo la lluvia.”

Claudia rio.

Jorge extendió su mano.

Salieron juntos, hombro con hombro.

La lluvia se sentía fría. El aguacero era tan fuerte que casi no podía escuchar lo que Jorge le decía al oído.

“Prométeme que siempre tendremos tiempo para bailar bajo la lluvia. Prométeme que tendremos tiempo para pequeños placeres, para las cosas absurdas, para nosotros dos a solas. Prométemelo hoy.”

Claudia agradeció a Dios que la lluvia ocultara sus lágrimas de emoción. Abrazó fuerte a su esposo, sintiendo la ropa húmeda pegada a su cuerpo. Le hizo la promesa. Y bailaron bajo la lluvia.

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No bailaron toda la noche, porque a los pocos minutos, uno de sus hijos se levantó y les gritó desde la cocina que había mojado la cama.

Pero fue suficiente.

Era un buen comienzo.

Terminaron su baile, regresaron a la casa y cambiaron a su hijo.

Pero Claudia cumplió la promesa, y aunque con altas y bajas, siempre siguieron bailando bajo la lluvia.

FIN

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¿Qué es “Romance en español”?

La idea surgió repentinamente. Miraba los libros y páginas web de romance, cuando me di cuenta de algo: la mayoría, eran en inglés. Los amantes del romance en español no tenían muchas opciones para encontrar contenido. Así que me comprometí a crear este espacio.

Romance en español es un espacio para amantes del romance: aquellos y aquellas que disfrutan de ver películas románticas, leer libros o reflexiones de romance y aprender acerca las relaciones.

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En este espacio, podrás encontrar:

Libros de romance –

Primeramente, ofreceremos recomendaciones acerca de los mejores libros de romance que podrías conseguir. Compartiremos citas y frases claves de tus libros de romance favoritos. Conocerás un poco más acerca de sus autores. Y además, publicaremos nuevos libros de romance en español, completamente originales, para el disfrute de esta comunidad y todos los amantes de la lectura.

Películas románticas –

En este espacio verás reseñas, resúmenes y recomendaciones de películas que te harán suspirar. Presentaremos las frases célebres de esas películas, además de imágenes llenas de romance. Además, te enterarás de los nuevos estrenos en el cine, y un poco de la vida de sus protagonistas (con imágenes, historias y anécdotas).

Cuentos cortos de romance –

Periódicamente, publicaremos cuentos cortos originales cargados de romance. Estos cuentos no los podrás conseguir en ningún otro lugar, solo en Romance en español. Si tienes alguna idea para un cuento, ¡también aceptamos sugerencias!

Música romántica –

Tus artistas favoritos, tus canciones favoritas: estarán aquí. Romance en español (en su blog y en su página de Facebook oficial), compartirá videos musicales, la letra de las mejores canciones, y recomendaciones de música para románticas y románticos.

Ideas y consejos de romance –

Ya sea que estés buscando a tu príncipe (o princesa) azul, o desees que tu relación actual se parezca un poco más a esas que lees (o ves) en libros y películas, en Romance en español tenemos unas cuantas ideas que te podrían ayudar. Aquí encontrarás recomendaciones para avivar la llama de la pasión, ideas creativas para tener una cita romántica perfecta, algunos tips para identificar si eses es el hombre (o la mujer) para ti, y muchos otros consejos.

 

Romance en español es TU espacio. Ya sea que eres amante de la lectura, o de las películas, o te guste aprender cosas nuevas, o simplemente seas un romántico o romántica sin remedio, este lugar es tu refugio.

Para ti.

Para mí.

Para todos los que amamos el romance y hablamos español.

Sean todos bienvenidos y bienvenidas.